Montaje unipersonal que entrelaza el mito chilote del barco fantasma con la
historia íntima y desgarradora de un capitán condenado a recoger almas
errantes del mar.
Entre ironía, melancolía y poesía, el protagonista va desnudando su alma
frente al público, revelando una historia de amor truncado, culpa persistente
y la eterna búsqueda de redención.
El barco —el Caleuche— no es solo un medio de transporte, sino un
personaje consciente que guía, confronta y resiste los deseos del Capitán.
Y entre las almas recogidas, una voz distinta emerge: la de su amada
perdida, cuya aparición lo enfrentará finalmente a su verdad más profunda.
El montaje combina un lenguaje teatral sobrio y simbólico, con una
estructura narrativa cargada de tensión emocional. La voz del barco, el eco
del amor perdido y la constante presencia del mar conforman un ambiente
envolvente que invita al espectador a reflexionar sobre la vida, la muerte, el
amor y el destino.