Cada experiencia que vivimos, cada conversación, un olor, una canción, tiene el potencial de convertirse en memoria. Pero ¿cómo ocurre esto? ¿Qué debe suceder en el cerebro para que algo “quede en la memoria”? ¿Qué cambia cuando una experiencia se transforma en un recuerdo?
Durante mucho tiempo imaginamos la memoria como si el cerebro fuera un archivo donde se almacenan datos. Sin embargo, la realidad es mucho más sorprendente. Recordar no consiste en guardar información intacta, sino en algo más profundo: en una transformación. Cuando vivimos algo significativo, la experiencia altera la forma en que las neuronas se comunican y, al hacerlo, nos transforma también a nosotros. En esta charla exploraremos la plasticidad, extraordinaria capacidad del cerebro que convierte vivencias en recuerdos y lo que nos revela sobre la naturaleza dinámica y cambiante de nuestra mente.