Hasta hace unos 250 años, la herencia era un misterio absoluto. Aunque hoy parece omnipresente y está en nuestro ADN, los patrones que determinan por qué los hijos se parecen o no a sus padres eran desconocidos. Filósofos como Aristóteles intentaron comprender estas similitudes, mientras criadores de animales y plantas practicaban la selección sin poder explicarla. Incluso surgieron expresiones como lo similar engendra lo similar, que no siempre se cumplían, y relatos fantásticos que rozaban lo imposible. El término herencia, tomado del derecho para referirse a propiedades o títulos, se aplicó a la biología recién a fines del siglo XVIII. Desde entonces, los científicos comenzaron a estudiarla, aunque con errores importantes. La teoría de Darwin sobre la herencia resultó insuficiente, y fue el surgimiento de la genética a comienzos del siglo XX y el descubrimiento de la doble hélice del ADN en 1953 lo que cambió radicalmente la comprensión de la herencia, llevándola a concebirla como información genética.
Esta charla muestra cómo la tecnología moderna permite hoy controlar la herencia de maneras sin precedentes, sorprendentes y, a veces, inquietantes. La presentación estará a cargo de Matthew Cobb, destacado zoólogo británico, reconocido por su trabajo divulgando la historia y los descubrimientos de la genética moderna.