María José Ferrada, escritora
Alejandro Zambra, escritor
Para los adultos que somos, la infancia es una experiencia lejana. Aun así, hay escritores y artistas que insisten en volver a ella. Clarice Lispector, por ejemplo, dijo que el niño era aquel al que acababan de nacerle los dientes, el mismo que sería médico o carpintero. Janusz Korczak, escritor y médico polaco, optó por definir al niño por su peso: diez libras. Ocho de agua y el resto, un puñado de carbono, cal, nitrógeno, potasio y hierro. El niño, explicó, era, al fin, una brizna, una pequeña partícula. Y Maurice Sendak —autor de Donde viven los monstruos— hizo una definición que sigue vigente: la infancia era “un asunto complicado”.
Alejandro Zambra y María José Ferrada, como si armaran un rompecabezas o intentaran echar a andar un pájaro a cuerda, se internarán en los recuerdos de sus días rebeldes y luminosos. También en la función de la literatura y en su tentativa de aproximarse a la infancia.